Control Resonant Review

Siete años después de los acontecimientos del primer Control, Remedy Entertainment regresa con Control Resonant, una secuela que se atreve a transformar radicalmente su propuesta jugable mientras profundiza en uno de los universos sobrenaturales más fascinantes de los videojuegos. En esta ocasión, la historia deja atrás los misteriosos pasillos de la Oldest House para trasladarnos a una Manhattan devastada por fuerzas que desafían las leyes de la realidad. El protagonista es Dylan Faden, hermano de Jesse y antiguo prisionero del Federal Bureau of Control, quien intenta reconstruir su vida después de haber permanecido bajo la influencia del Hiss. Sin embargo, su búsqueda de redención se ve interrumpida cuando las entidades paranormales consiguen escapar de su confinamiento y extenderse por la ciudad. Para empeorar las cosas, Jesse ha desaparecido sin dejar explicaciones, obligando a Dylan a enfrentarse tanto a las amenazas que destruyen Manhattan como a las consecuencias de su propio pasado.

La narrativa destaca especialmente por presentar a un protagonista cuya relación con el mundo está marcada por la culpa, el rechazo y la desconfianza. Durante los acontecimientos anteriores, Dylan fue utilizado por el Hiss como instrumento de destrucción, provocando la muerte de cientos de integrantes del Bureau. Aunque sus acciones ocurrieron mientras estaba sometido a una entidad sobrenatural, muchos supervivientes siguen considerándolo responsable de aquella tragedia. Esta situación convierte su participación en la crisis en algo mucho más complejo que una misión heroica convencional. Dylan desea ayudar, pero constantemente se encuentra con personas incapaces de perdonarlo, incluso cuando sus esfuerzos resultan fundamentales para mantenerlas con vida. A este conflicto se suma la aparición de la Resonancia, una nueva fuerza que parece superar el poder del Hiss y amenaza con alterar todavía más el equilibrio de la realidad. Remedy construye así una historia que combina misterio, responsabilidad y redención, utilizando la búsqueda de Jesse como punto de partida para explorar conflictos mucho más profundos.

La transformación más importante aparece en el sistema de combate, que abandona las armas de fuego para apostar por enfrentamientos cuerpo a cuerpo mucho más veloces y exigentes. A diferencia de Jesse, cuyo estilo se apoyaba principalmente en la telequinesis y los disparos, Dylan posee una movilidad extraordinaria y utiliza habilidades sobrenaturales para atacar directamente a sus enemigos. El resultado recuerda a los juegos de acción más dinámicos, donde encadenar golpes, esquivar ataques y desplazarse constantemente resulta indispensable para sobrevivir. Los enfrentamientos requieren concentración y precisión, pues incluso los adversarios aparentemente más débiles pueden convertirse en amenazas importantes si los subestimamos. Permanecer inmóvil o concentrarnos demasiado tiempo en un solo objetivo suele terminar en una derrota, por lo que debemos aprovechar cada oportunidad para cambiar de posición y mantener el control del escenario. Esta filosofía convierte los combates en encuentros intensos que recompensan tanto la habilidad como el conocimiento de los movimientos enemigos.

La exploración también experimenta una evolución considerable gracias a la incorporación de una estructura de mundo abierto que nos permite recorrer diferentes distritos de Manhattan. La ciudad ha sido transformada por fenómenos paranormales que deforman edificios, alteran la gravedad y convierten calles familiares en escenarios imposibles. Dylan puede desplazarse con gran libertad entre estructuras destruidas, zonas elevadas y espacios suspendidos, aprovechando sus capacidades para alcanzar lugares que inicialmente parecen inaccesibles. A lo largo del recorrido encontramos misiones secundarias, enfrentamientos opcionales y actividades que contribuyen al desarrollo del personaje. Completar estos desafíos proporciona experiencia y mejoras que resultan especialmente importantes antes de afrontar las misiones principales, conocidas como secuencias. Aunque el juego permite avanzar directamente en la historia, hacerlo sin una preparación adecuada puede provocar enfrentamientos excesivamente complicados. Afortunadamente, siempre existe la posibilidad de regresar a la ciudad, fortalecer nuestras habilidades y afrontar nuevamente los desafíos con mayores posibilidades de éxito.

Sin embargo, el mayor logro de Control Resonant no reside únicamente en su jugabilidad, sino en la manera en que representa las consecuencias humanas de una catástrofe sobrenatural. Mientras que el primer juego transcurría principalmente dentro de una instalación gubernamental habitada por personal familiarizado con fenómenos extraordinarios, aquí las víctimas son ciudadanos comunes que nunca tuvieron oportunidad de comprender lo que estaba sucediendo. La exploración de apartamentos abandonados, edificios destruidos y hogares suspendidos entre estructuras imposibles transmite una sensación de pérdida que resulta difícil de ignorar. Cada habitación conserva rastros de una vida interrumpida abruptamente, recordándonos que detrás de la destrucción existen familias e historias que desaparecieron sin explicación. Remedy aprovecha magistralmente la música, el silencio y la composición de los escenarios para reforzar este sentimiento, consiguiendo que determinados momentos de exploración tengan un impacto emocional incluso mayor que algunas de las secuencias narrativas principales.

Los Resonantes representan otra de las incorporaciones más interesantes, tanto por su importancia argumental como por los enfrentamientos que protagonizan. Estas entidades son antiguas personas transformadas por una fuerza paranormal extraordinariamente poderosa, capaces de enfrentarse incluso a la influencia del Hiss. Sus apariciones dan lugar a combates contra jefes que presentan patrones, comportamientos y desafíos particulares, obligándonos a adaptar nuestras estrategias para encontrar oportunidades de ataque. Aunque algunos enfrentamientos resultan más memorables que otros, su verdadero atractivo se encuentra en la dimensión trágica de estas criaturas. No son simplemente monstruos diseñados para obstaculizar nuestro progreso, sino víctimas de una transformación que ha destruido su humanidad.

Control Resonant Review
VEREDICTO
Control Resonant es una secuela extraordinaria que consigue reinventar su fórmula sin renunciar a la personalidad que convirtió al primer juego en una experiencia memorable. Su transición hacia una acción más agresiva y un mundo abierto representa una apuesta arriesgada, pero el resultado demuestra que Remedy sabe evolucionar sus ideas sin sacrificar la profundidad narrativa. Dylan es un protagonista complejo cuya búsqueda de redención aporta una dimensión emocional importante, mientras que la desaparición de Jesse y las nuevas amenazas mantienen el misterio durante toda la aventura. Los combates ofrecen desafíos intensos, la exploración recompensa la curiosidad y la representación de Manhattan consigue transmitir tanto asombro como tristeza. Aunque ciertos enfrentamientos pueden resultar demasiado exigentes y algunos jefes no alcanzan el mismo nivel de inspiración, sus virtudes superan ampliamente estas limitaciones. Estamos ante una de las propuestas más ambiciosas y memorables de Remedy, una aventura que no solo destaca por su espectacularidad, sino también por su capacidad para dejar una huella emocional mucho después de haber terminado.
9.5