Call of Duty: Modern Warfare 4 Review

Después de varios años de altibajos, Call of Duty vuelve a enfrentarse al desafío de demostrar que todavía tiene algo nuevo que ofrecer. La publicación anual de entregas y el protagonismo cada vez mayor de Warzone han generado cierta sensación de estancamiento, especialmente después de campañas poco inspiradas y propuestas multijugador que parecen repetir una fórmula demasiado conocida. En este contexto llega Modern Warfare IV, una entrega que busca recuperar parte del prestigio de la franquicia mediante una campaña cinematográfica, el regreso de DMZ y una experiencia multijugador con ajustes importantes en movimiento y nuevas modalidades. El resultado es un título bastante convincente que recupera parte de la esencia perdida, aunque todavía arrastra algunas limitaciones habituales de la serie.

La campaña representa uno de los mayores aciertos de esta entrega. Después de algunos experimentos que apostaban por escenarios abiertos y actividades repetitivas, Infinity Ward recupera una estructura más cinematográfica, con misiones diseñadas alrededor de la acción y el espectáculo. La historia continúa los acontecimientos de Modern Warfare III, con un John Price marcado por la muerte de Soap y decidido a vengarse de Vladimir Makarov. Convertido en fugitivo, el capitán sigue la pista del Arquero, un misterioso antagonista interpretado por Mads Mikkelsen. Paralelamente, una invasión norcoreana en Corea del Sur nos permite conocer la perspectiva de Park Hyun Jun, un joven soldado interpretado por Young Mazino. El contraste entre un veterano consumido por la venganza y un combatiente inexperto que descubre los horrores de la guerra funciona especialmente bien, y algunas de las escenas más emotivas llegan precisamente a través de Park y sus compañeros.

Las dieciséis misiones, que pueden completarse en aproximadamente siete horas, recuperan el ritmo que caracteriza a las mejores campañas de la franquicia. La aventura nos lleva por distintos escenarios, desde las calles devastadas de Seúl hasta los locales nocturnos de Nueva York, pasando por París y las montañas de Corea del Norte. Hay infiltraciones, tiroteos a gran escala y secuencias espectaculares, como un enfrentamiento en una discoteca que convierte a Price en una especie de John Wick, una persecución automovilística por París y una operación de desembarco que recuerda a las grandes secuencias bélicas de la serie. También destaca una misión en un aeropuerto que permite cambiar dinámicamente entre distintos soldados. Otra propuesta interesante es una operación semilibre en una región nevada, donde Park y su equipo deben completar tres objetivos en el orden que prefieran, explorando instalaciones para conseguir recursos y mejorar su equipo.

Otra de las grandes novedades es el regreso de DMZ, la modalidad de extracción que vuelve con una propuesta más amplia y elaborada. La acción transcurre en Hajin, una extensa región de Corea del Sur que combina ciudades densamente pobladas, pueblos rurales, instalaciones militares, bosques y complejos penitenciarios. La niebla que cubre buena parte del escenario contribuye a crear una atmósfera opresiva, mientras que la extensión del mapa invita a realizar numerosas incursiones para conocer sus diferentes sectores. Entre sus principales novedades encontramos las Operaciones Dinámicas, actividades que aparecen durante las partidas y nos proponen escoltar convoyes, eliminar objetivos estratégicos o proteger personajes importantes. Estos encargos pueden desarrollarse en varias etapas y ofrecen recompensas cada vez mejores. El entorno también tiene bastante actividad: vehículos militares recorren las carreteras, drones y helicópteros patrullan el cielo, las facciones controladas por la inteligencia artificial se enfrentan entre sí y hasta podemos utilizar una red ferroviaria para desplazarnos.

La experiencia PvPvE funciona especialmente bien gracias a la tensión que generan los encuentros con otros equipos y las decisiones relacionadas con la extracción. Las operaciones importantes pueden atraer a jugadores cercanos, dando lugar a emboscadas y enfrentamientos inesperados. Los enemigos controlados por la inteligencia artificial también aumentan su agresividad conforme avanzamos, por lo que mantenerse cerca de los compañeros resulta fundamental. Entre incursiones podemos administrar nuestro inventario en la Base Operativa Avanzada, modificar las armas y desarrollar habilidades pasivas. También existen Misiones de Trama con objetivos más elaborados que recuerdan a las operaciones de la campaña. Sin embargo, DMZ todavía tiene dificultades para competir con las propuestas más profundas del género de extracción.

Por su parte, el multijugador tradicional continúa siendo uno de los pilares de la experiencia. Los enfrentamientos mantienen un ritmo acelerado y tiempos de eliminación bastante reducidos, mientras que el movimiento abandona el Omnimovement de entregas anteriores para introducir una alternativa más dinámica, con deslizamientos hacia atrás, escaladas, movimientos rápidos para superar obstáculos y la posibilidad de sujetarse a determinadas superficies. También se ha reducido la dispersión de los disparos sin apuntar, lo que favorece los enfrentamientos a corta distancia. La sensación general combina el peso de Modern Warfare II con el carácter más arcade de Modern Warfare III, consiguiendo un equilibrio bastante agradable. Algunas armas parecen demasiado eficaces y necesitarán ajustes de balance, pero la revisión del armero es una mejora destacable: los accesorios se desbloquean una sola vez y quedan disponibles para todas las armas compatibles.

El contenido multijugador incluye doce mapas nuevos para enfrentamientos 6 contra 6, cuatro escenarios para Duelo y tres destinados a Guerra terrestre. El diseño de los mapas es irregular, alternando espacios compactos y caóticos con otros más elaborados, mientras que algunos puntos de reaparición siguen provocando situaciones frustrantes. A las modalidades habituales se suman propuestas como Rivendeta de armas, que introduce compras de equipamiento entre rondas con una sola vida; Primera línea, centrada en conseguir eliminaciones dentro del territorio rival; y Carrera por el dinero, donde el riesgo y las recompensas aumentan según el botín conseguido. Sin embargo, la incorporación más interesante es Kill Block, una modalidad ambientada en las instalaciones de entrenamiento Westbridge.

VEREDICTO
Call of Duty: Modern Warfare IV consigue recuperar parte del atractivo de la franquicia gracias a una campaña mucho más inspirada, el regreso de DMZ y un multijugador que introduce novedades interesantes sin perder su identidad. La historia de Price y Park ofrece algunos de los mejores momentos de esta nueva etapa, mientras que las mejoras en las modalidades competitivas y la incorporación de Kill Block aportan frescura a una fórmula conocida. DMZ, por su parte, tiene potencial, aunque todavía necesita mayor profundidad para consolidarse frente a otros exponentes del género.
8.5