CD Projekt no se puede permitir tener un día flojo de ventas con The Witcher 4

Desarrollar videojuegos hoy en día es una apuesta arriesgadísima, sobre todo para los grandes estudios, y la culpa la tienen los mismos grandes estudios. Periodos de desarrollo eternos, cientos de millones de dólares invertidos y previsiones exageradísimas han colocado a los grandes en posiciones complejas, mientras que los más pequeños se enfrentan a las consecuencias de cómo los de arriba deterioran la industria. En este contexto, Mark Darrah, productor ejecutivo de Anthem y veterano de BioWare, cree que CD Projekt RED está en la cuerda floja debido a esta misma cuestión, con un The Witcher 4 carísimo que no se puede permitir vender ni una sola copia menos de las previstas.

Según ha explicado el creativo en una entrevista incluida en la Summer Eternal Anthology (vía Rock Paper Shotgun), los grandes juegos se han vuelto tan especializados que resulta cada vez más difícil incorporar nuevas funciones sin implicar a varios trabajadores y departamentos. «Una sola persona no puede añadir algo a un juego triple A. Se necesitan al menos cinco», explica. Por culpa de esto, la complejidad de los grandes juegos escala enormemente, con equipos y costes disparatados, pero también aumenta el riesgo de retrasos: un mes adicional para un grupo de 500 personas puede elevar el presupuesto entre cinco y diez millones de dólares, según sus estimaciones.

En este sentido, CD Projekt RED habría alcanzado un nivel de exigencia especialmente peligroso. «Sus juegos ahora necesitan vender entre 15 y 20 millones de unidades para ganar dinero», sostiene Darrah, que define esa situación como «realmente peligrosa». Si bien Darrah no predice que los juegos que prepara la compañía polaca (The Witcher 4 y la secuela de Cyberpunk 2077) vayan a fracasar, sí advierte de la presión que supone depender de unas ventas tan elevadas para alcanzar la rentabilidad en una industria que no perdona a nadie.

Por esto mismo, el productor considera que la industria se encamina hacia una división en dos segmentos: las franquicias capaces de asumir presupuestos prácticamente ilimitados y las producciones que no pueden competir a esa escala. En el primer grupo estarán Grand Theft Auto, Assassin’s Creed, Call of Duty y Battlefield, marcas que, por su capacidad comercial, podrían seguir creciendo mientras otros proyectos con presupuestos de 100 millones de dólares tienen dificultades para recuperar la inversión. Como ejemplo de los riesgos de quedarse en tierra de nadie, Darrah señala a BioWare, cuyo Dragon Age: The Veilguard no alcanzó las expectativas comerciales de EA.