Hacer un remake o un remaster es una ciencia y hay un estudio que optimiza la forma de hacerlos

Además de hacer alguna aventura original y secuelas esperadas, las compañías de videojuegos también se han estado apoyando enormemente en el desarrollo de remakes y remasters. No es una sorpresa; vista su rentabilidad en términos comerciales, no sorprende ver que el calendario de 2024 incluye lanzamientos tales como Paper Mario y la Puerta Milenaria, Age of Mythology: Retold, Silent Hill 2: Remake o el ya estrenado The Last of Us: Parte 2 – Remastered. Y, según parece, hay estudios que analizan todos los proyectos del estilo para optimizar futuras producciones.

Sabemos esto gracias a GamesIndustry, que ha compartido los resultados de un informe de la compañía IDG Consulting and Strategic Game Consulting que aborda las oportunidades y desafíos asociados con los remakes y remasters. En resumidas cuentas, y tras analizar cada juego por su rendimiento comercial en el mercado, el documento concluye en que los proyectos más rentables son los que recuperan un juego lanzado hace 11-15 años (un 70% de ellos vendieron más de 2 millones de copias), y los que hacen lo propio con títulos estrenados hace 16-20 años (un 80% vendieron más de 2 millones de unidades).

Estas cifras se reducen drásticamente cuando miramos las entregas lanzadas hace 21-25 años, pues sólo un 32% de ellas han superado los 2 millones de unidades vendidas. «Los remakes encuentran el éxito cuando el hardware clave y los desarrollos de software permiten adiciones significativas y la corrección de puntos criticables en el juego original», reza el documento.

En cuanto a los proyectos actuales, concretamente los que se basan en títulos con menos de 10 años a sus espaldas, sólo hay dos remakes que superan los 2 millones en ventas: The Last of Us: Parte 1 y Odin Sphere: Leifthrasir. «Históricamente, los desarrolladores han preferido hacer remakes de juegos con más de una década de antigüedad, sólo un 4% de los remakes en nuestra base de datos tienen un intervalo de tiempo de 0-5 años entre el original y el remake».

«Cuando se decide hacer el remake de un juego de menos de 10 años de antigüedad, los desarrolladores deberían pensar si los remakes presentarán suficiente valor añadido a los jugadores, que justifique el precio de un juego completo. Los factores que deben ser considerados incluyen cómo de bien se mantiene el juego original en el tiempo, la relevancia del género, los competidores actuales y las nuevas tecnologías disponibles», reza el documento. «Hacer el remake de un juego con más de dos décadas de antigüedad conlleva el riesgo de enfrentarse a menor competición contra rivales actuales y ser posicionado como un juego retro – una categoría de nicho».