Visto con la perspectiva que nos da este 2026, la decisión que Valve tomó hace un año de purgar los anuncios obligatorios de su tienda no fue solo un cambio de normativa, sino una declaración de principios. En un momento en el que la saturación del mercado móvil amenazaba con manchar la experiencia en PC, los de Bellevue trazaron una línea roja que hoy define la identidad de Steam: el juego está por encima de la monetización intrusiva.
Y es que aunque es cierto que Valve jamás ha cruzado los brazos con Steam, en los últimos tiempos los de Bellevue han redoblado esfuerzos para atacar los problemas estructurales de su tienda. Tras consolidar funciones de transparencia, como el indicador que señala cuánto tiempo lleva un accesos anticipados abandonados (es decir, sin recibir actualizaciones), la plataforma pasó el año pasado a la ofensiva contra una de las prácticas más polémicas heredadas del mercado móvil: los anuncios publicitarios obligatorios. Ahora es momento de hacer balance de cómo le ha ido un año después.
Y es que, a partir del año pasado, la política de monetización de Valve prohíbe explícitamente cualquier título que fuerce a los jugadores a ver anuncios para poder avanzar o desbloquear contenido. Se trata de un movimiento estratégico para proteger la experiencia de usuario, estableciendo que los desarrolladores ya no pueden utilizar la publicidad intrusiva como requisito para continuar la partida, un modelo que ha inundado otras plataformas, especialmente las de carácter móvil, pero que Valve quiere erradicar de su ecosistema.
Eso sí, es importante no confundir esta medida con el ‘product placement’ o la publicidad integrada de forma orgánica. Por ejemplo, campañas publicitarias como las Adidas Ultra 4D de Spider-Man 2, Verizon en Alan Wake —no en su remaster, donde los anuncios fueron eliminados porque el contrato se cerró—o Porsche en Resident Evil 9: Requiem seguirán estando libres de medidas de restricción, ya que responden a acuerdos de marcas para productos in-game que no afectan al jugador. La diferencia clave reside en la interactividad: mientras que estos mencionados no detienen el flujo del juego, cualquier tipo de pausa obligatoria o interactividad forzada con un anuncio queda ahora terminantemente prohibida.
