Duskfade Review

Duskfade es una aventura de plataformas que funciona como una carta de amor a los clásicos de la era de PS2 y Xbox. Su propuesta combina una estética clockpunk repleta de engranajes y mecanismos con exploración, plataformas, combates y una buena dosis de nostalgia. En el papel de Zirian, acompañado por el autómata Cuco, tendremos que aventurarnos fuera de Clock Town para rescatar a Allira, la hermana del protagonista, que se encuentra atrapada en una misteriosa torre cuyos cuatro sellos deberán ser destruidos. Uno de los aspectos que más destacan es su mundo. Los escenarios están llenos de detalles, estructuras abandonadas, caminos alternativos, mecanismos y plataformas que hacen que explorar resulte entretenido incluso cuando simplemente estamos intentando avanzar.

El diseño de niveles está especialmente bien trabajado, con distancias y desniveles cuidadosamente calculados para que los saltos, dobles saltos e impulsos en el aire se sientan precisos y satisfactorios. Además, la gran cantidad de coleccionables, gemas y secretos repartidos por las zonas invita constantemente a desviarse del camino principal y regresar posteriormente para descubrir lo que dejamos atrás. El movimiento es, de hecho, uno de los grandes protagonistas de la experiencia. Duskfade consigue que desplazarse por sus escenarios resulte casi como una pequeña coreografía, obligándonos a mantenernos en movimiento mientras sorteamos plataformas que se derrumban, mecanismos eléctricos y otros peligros. A esto se suman elementos del entorno que pueden ayudarnos a alcanzar lugares elevados o incluso utilizarse de formas más inesperadas. Es una fórmula sencilla, pero está suficientemente bien ejecutada como para mantener la exploración entretenida durante buena parte de la aventura.

Los combates, en cambio, no alcanzan el mismo nivel. Aunque los enemigos cuentan con diferentes ataques y pueden acabar rápidamente con nuestra barra de vida, el sistema resulta bastante sencillo y, sobre todo, carece de contundencia. Los golpes no transmiten demasiado impacto y en ocasiones da la sensación de que las armas atraviesan a los enemigos sin generar una verdadera sensación de colisión. Los enfrentamientos contra jefes consiguen elevar un poco la exigencia gracias a sus grandes barras de vida, mientras que los ataques especiales y las pociones ayudan a mantenernos con vida durante los encuentros más complicados. La influencia de clásicos como Kingdom Hearts también resulta evidente en algunos elementos, como el uso de la espada a modo de llave para abrir cofres. Sin embargo, Duskfade no se limita a copiar aquello que funcionaba en aquella época y consigue añadir su propia personalidad mediante situaciones humorísticas, referencias modernas y una banda sonora que acompaña muy bien la aventura.

Esa mezcla entre nostalgia y propuestas propias es precisamente lo que hace que el juego tenga cierto encanto. El principal problema aparece en el apartado técnico, especialmente en la versión de Switch 2. Aunque el juego luce bastante bien, el escalado de imagen resulta demasiado agresivo y genera un extraño efecto que hace que personajes y objetos parezcan tener una textura similar a la de un lienzo. Más preocupantes son las frecuentes caídas de rendimiento, especialmente en las zonas abiertas. Mientras algunas áreas cerradas pueden alcanzar los 60 FPS, en determinados escenarios más amplios el rendimiento puede caer considerablemente, llegando incluso a situarse por debajo de los 30 FPS.

También hay algunos detalles que afectan a la sensación general. La física resulta demasiado flotante en determinadas situaciones y las animaciones al romper objetos carecen del impacto esperado, llegando a sentirse algo rígidas después de varias horas. El campo de visión de la cámara tampoco termina de convencer, ya que aunque permite apreciar una buena parte del escenario, produce una distorsión constante en los bordes que puede resultar incómoda con el paso del tiempo.

VEREDICTO
Duskfade es una aventura que destaca principalmente por su excelente diseño de niveles, su exploración y el encanto de su apartado artístico. Se nota que el equipo tiene un gran cariño por los plataformas clásicos y consigue recuperar buena parte de aquella sensación sin limitarse a reproducirla exactamente. Sus problemas técnicos, un combate poco contundente y algunos detalles de físicas y animaciones evitan que la experiencia sea redonda, pero aun así estamos ante una propuesta con bastante personalidad y potencial que merece la atención de quienes disfrutan de este tipo de aventuras.
8