A veces, mirar hacia el pasado es justo lo que una franquicia necesita para recuperar su identidad. Después de varios años en los que la saga experimentó con distintas fórmulas, Final Fantasy Resonance apuesta por regresar a las raíces del JRPG clásico, demostrando que no siempre es necesario reinventarlo todo para ofrecer una aventura memorable. Square Enix recupera elementos que definieron buena parte de la historia de la serie y los combina con mecánicas actuales para construir una experiencia extensa, entretenida y cuidadosamente diseñada. El resultado es uno de los juegos de rol más satisfactorios de los últimos años, una propuesta que entiende perfectamente el valor de su legado.

La aventura nos reúne con Rain, Lasswell, Fina y un grupo de personajes que acompañarán al jugador durante un viaje marcado por los cristales y una amenaza que pone en peligro al mundo. La premisa sigue una estructura muy familiar para los seguidores de la franquicia: un reino en peligro, fuerzas oscuras y protagonistas destinados a enfrentarse a un conflicto mucho mayor de lo que imaginaban. Aunque algunos personajes recurren a arquetipos bastante conocidos, la historia consigue darles suficiente personalidad mediante momentos dramáticos, situaciones épicas y diálogos cargados de humor. La narrativa también se enriquece con historias individuales de los compañeros, enfrentamientos contra jefes y numerosas misiones secundarias que permiten conocer mejor al elenco.

La cantidad de contenido es otro de sus puntos fuertes. La aventura principal puede extenderse alrededor de cuarenta horas, pero quienes quieran explorar todo lo que ofrece encontrarán motivos para seguir jugando después de los créditos. Hay jefes opcionales, desafíos especiales en una arena de combate y encuentros con personajes conocidos del universo de Final Fantasy. Las misiones secundarias no solo sirven para conseguir experiencia y mejorar al grupo, sino que también amplían determinados acontecimientos y relaciones. Aunque el tramo final introduce una amenaza que puede sentirse algo repentina, el desarrollo general mantiene el interés y consigue que queramos descubrir qué sucederá a continuación.

En el apartado jugable, la propuesta recupera con entusiasmo las estructuras clásicas del género. Volvemos a contar con un mundo explorable libremente, que se amplía conforme avanzamos en la historia y que podremos recorrer tanto a pie como utilizando la emblemática aeronave. Entre ciudades, mazmorras y lugares secretos encontraremos tiendas, personajes que ofrecen misiones y los tradicionales encuentros aleatorios. Esta estructura recuerda especialmente a los grandes exponentes de la época clásica de los JRPG, donde explorar cada rincón del mapa podía convertirse en una aventura por sí misma. El diseño del mundo invita a desviarse del camino principal y descubrir todo aquello que permanece oculto, recuperando una sensación de exploración que muchos seguidores echaban de menos.

Los combates también regresan al sistema por turnos, con una barra de orden que permite consultar cuándo actuará cada integrante del grupo. Podemos controlar hasta cuatro personajes de un equipo de ocho disponibles, utilizando ataques físicos, hechizos y habilidades especiales según las características de cada uno. A esto se suman los Esper, invocaciones que permanecen junto al grupo durante varios turnos y actúan de manera autónoma, aprovechando sus propias capacidades y afinidades elementales. Una de las mecánicas más interesantes es la barra de agotamiento de los enemigos: al reducirla por completo, conseguimos aturdirlos y abrir oportunidades para ejecutar ataques adicionales. También podremos recurrir a las Visiones, invocaciones protagonizadas por personajes emblemáticos de entregas anteriores, capaces de desatar poderosos ataques y otorgar habilidades especiales a quienes las equipen.
El apartado visual acompaña perfectamente esta apuesta por la nostalgia. El estilo HD-2D combina personajes en pixel art con escenarios tridimensionales, efectos de iluminación y secuencias cinematográficas que recuerdan a las antiguas producciones de la época de los CD-ROM. Sin embargo, no se trata simplemente de reproducir una estética del pasado: la variedad de escenarios, la riqueza de los detalles y la personalidad de cada región demuestran un trabajo artístico sobresaliente. Los personajes también destacan por sus expresiones y animaciones, capaces de transmitir emociones incluso con diseños de apariencia clásica.
