Sí, el remake de Assassin’s Creed IV: Black Flag es real. Es algo que sabes tú, tu amigo y hasta nuestros familiares; incluso aquellos que no saben mucho de videojuegos se han enterado de lo que prepara Ubisoft para este año 2026 debido a «pequeños» deslices aquí y allá. Sin embargo, quizá lo que no sabéis es que la compañía gala invitó a 3DJuegos y a la prensa a una presentación a puerta cerrada hace unos días para destacar todo lo nuevo, todo lo actualizado y todo lo eliminado de Assassin’s Creed: Black Flag – Resynced; porque no, no es solo un lavado de cara o un remaster.
Lanzado hace ya 13 años, Black Flag fue el juego de Ubisoft que nos dejó claro que los galos preveían un «futuro turístico», con importantes juegos que nos llevarían a uno u otro lado del mundo y donde las mecánicas y el movimiento estarían supeditados a dicho escenario, dejando de lado el peso narrativo. Si bien ese futuro —o más bien el pasado, a día de hoy— ha tenido altibajos, estos hándicaps no han hecho sino elevar a Assassin’s Creed IV a lo más alto de los rankings de los mejores de la saga, y de ahí que Ubisoft lo haya escogido como el primer remake de la serie. Es por eso por lo que Ubisoft no ha querido cambiar agresivamente nada del juego original. Para empezar, Black Flag mantendrá la misma historia, el mismo Edward Kenway —además, Matt Ryan vuelve a poner voz al personaje una vez más— y las mismas misiones, al menos aquellas troncales a la trama, pero todo ello en un juego más realista e inmersivo, y todo ello gracias al último Assassin’s Creed estrenado.
Ubisoft ha usado Shadows para construir Black Flag desde cero. Si bien ha mantenido elementos del original, como diseños y sonido, técnicamente es un proyecto mucho más ambicioso de lo que fue el cuarto Assassin’s Creed cronológico en su día. En este caso, revisitar el Caribe con la última versión del motor Anvil conlleva un nuevo tratamiento de las texturas, esta vez con mayor definición; un cambio completísimo de la iluminación, utilizando las mismas técnicas de Shadows; así como mejores y más variados efectos volumétricos, mayor densidad en el follaje, y edificios y estructuras remodeladas, ahora con un mayor número de detalles y variedad arquitectónica y temática.
En paralelo, y aunque Ubisoft no lo mencionó, es muy probable que incluya RTGI, es decir, trazado de rayos en iluminación global, lo que da un mejor acabado al juego, pero que, como ya vimos en consolas y en PC de gama media con Shadows, puede mermar el rendimiento. Eso sí, aunque Jean Guesdon, director creativo del juego original, defienda que Black Flag fue y sigue siendo importante para los fans por su mundo abierto colorido y vivo, la nueva iluminación conlleva cambios. Aunque no puedo poner la mano en el fuego con todo el juego, si bien el acabado general es mejor, tiene una paleta de colores más neutras, sacrificando esos tonos rojizos del original, por un acabado mucho más claro y nítido.
Sin embargo, dentro de todo lo nuevo que consigue dar a Black Flag un aspecto fenomenal, está el nuevo sistema meteorológico. Al contrario de lo que se pudo conseguir con Shadows y su clima dinámico —pasando no solo de días lluviosos a secos, sino de verano a invierno con una simple pantalla de carga—, Ubisoft ha trabajado este nuevo sistema para crear un mundo abierto mucho más vivo. Esto se traduce en tormentas con diferente grado de violencia atmosférica —desde chubascos y truenos hasta niebla, viento y lluvia a raudales—, llegando incluso a cambiar cómo nos movemos en barco. Podremos ver desde torbellinos de agua, tornados en el mar u oleaje imposible que, sumado a su nuevo sistema de físicas, hará que navegar sea más complicado, realista y, por encima de todo, divertido que nunca.
