Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties representa la renovación más ambiciosa de la tercera entrega de la saga, combinando el remake del juego original con una historia adicional centrada en Yoshitaka Mine. Esta nueva versión busca modernizar un título que durante años fue considerado el más envejecido de la franquicia, aprovechando el aniversario de la serie para darle una segunda vida. La campaña principal vuelve a narrar la etapa más tranquila de Kiryu en Okinawa, donde intenta llevar una vida alejada del crimen mientras cuida de un orfanato. Sin embargo, los conflictos del pasado regresan inevitablemente.

La historia conserva su núcleo temático basado en la empatía, la familia y el sentido de pertenencia, aunque introduce ajustes que aportan una nueva lectura a ciertos eventos. Por su parte, Dark Ties funciona como una precuela centrada en Mine, ofreciendo una perspectiva más oscura y trágica. Este añadido destaca por su tono serio y por profundizar en las motivaciones del personaje, convirtiéndose en uno de los mayores atractivos del paquete, aunque su duración es más cercana a la de un arco secundario que a un spin-off completo. En el apartado jugable, el cambio al Dragon Engine moderniza de forma clara el sistema de combate.

Kiryu cuenta ahora con dos estilos diferenciados, uno enfocado al combate directo y otro al uso de armas blancas. Las peleas son más dinámicas y accesibles que en el original, aunque el balance presenta contrastes: los enemigos comunes resultan poco desafiantes, mientras que los jefes alargan demasiado los enfrentamientos. Mine, en cambio, ofrece un estilo propio más agresivo y estilizado, con animaciones fluidas y una sensación de poder inmediato, lo que lo convierte en un personaje especialmente satisfactorio de manejar. Las actividades secundarias siguen siendo uno de los pilares del juego. Además de misiones con tono humorístico y entrañable, se introducen nuevos sistemas como minijuegos relacionados con la convivencia en el orfanato, que refuerzan el lado más humano de Kiryu.

Estas tareas no son obligatorias, pero amplían considerablemente la duración y aportan contexto narrativo adicional. También se incluyen nuevos desafíos y modos opcionales que permiten extender la experiencia más allá de la historia principal. A nivel técnico y visual, el remake presenta luces y sombras. Los escenarios principales y los modelos de personajes muestran una mejora evidente, pero el reciclaje de recursos y algunos detalles poco pulidos hacen que el conjunto se sienta irregular.
El resultado es una mezcla entre modernización y vestigios claros de un diseño de hace más de una década, lo que genera cierta disonancia estética. En términos de contenido, la duración se amplía de forma notable respecto al original: completar solo la historia puede rondar las 18–20 horas, mientras que explorar todas las actividades opcionales puede duplicar fácilmente ese tiempo.