La nueva versión del clásico Final Fantasy VII lanzada recientemente por Square Enix en PC ha debutado con una recepción complicada. Aunque el relanzamiento llegó por sorpresa el 24 de febrero a Steam y también por primera vez a GOG, las reseñas iniciales han sido mayoritariamente negativas, reflejando el descontento de los jugadores veteranos pese a las mejoras de calidad de vida añadidas.
Entre las novedades incluidas se encuentran un modo de velocidad 3x, la posibilidad de desactivar los combates aleatorios y otras funciones modernas pensadas para agilizar la experiencia. Sin embargo, varios usuarios han señalado que el aumento del límite de fotogramas a 30 FPS no vino acompañado de ajustes en las animaciones, lo que provoca desincronización con el audio y una sensación poco pulida durante las batallas y escenas.
También se han reportado problemas técnicos como filtrado visual deficiente en los fondos, errores de estabilidad e incluso bloqueos que impiden iniciar el juego. La controversia se amplificó tras la retirada de la versión de 2013 de las tiendas digitales, que ahora solo permanece accesible para quienes ya la poseían, lo que ha reavivado el debate sobre preservación de videojuegos y decisiones editoriales en relanzamientos.
