Mario Tennis Fever Review

La saga Mario Tennis regresa con Mario Tennis Fever, una entrega que apuesta fuerte por el espectáculo y el juego en grupo gracias a la introducción de las “raquetas frenesí”, un nuevo sistema que reemplaza los ataques especiales tradicionales. Estas raquetas permiten activar efectos temporales que alteran el partido con trampas, superficies especiales y habilidades que convierten cada intercambio en una situación impredecible, sobre todo en los modos por equipos.

El resultado es un tenis mucho más caótico y dinámico, donde los rebotes cobran una importancia clave y se añade una barra de resistencia que puede provocar derrotas rápidas si no se gestiona bien. Sin embargo, la ejecución de esta mecánica no está del todo afinada: para activar los golpes especiales es necesario colocarse con mucha precisión frente a la pelota, lo que provoca situaciones frustrantes cuando el personaje falla acciones aparentemente sencillas por problemas de posicionamiento.

Cuando se desactivan estas habilidades, el juego muestra su mejor cara: un sistema arcade sólido y accesible, con suficiente profundidad para quienes dominan los distintos tipos de golpe y las variantes potenciadas. El plantel de personajes es amplio y variado, con estilos de juego diferenciados que permiten experimentar con múltiples estrategias y configuraciones.

El principal punto débil se encuentra en el modo Historia. Aunque comienza con una presentación prometedora, rápidamente se transforma en un tutorial excesivamente largo y guiado, con escasa libertad para personalizar el progreso del personaje y muy poca rejugabilidad. La campaña se completa en pocas horas, sin secretos ni desafíos realmente exigentes, lo que deja la sensación de una oportunidad desaprovechada para enriquecer la experiencia en solitario.

Los torneos y la Torre de Desafíos aportan algo más de contenido, pero se agotan pronto y no aprovechan del todo el potencial del plantel ni de la dificultad avanzada. En contraste, el multijugador es claramente el núcleo del juego: ofrece múltiples opciones tanto en local como en línea, con reglas configurables y modos pensados para el disfrute inmediato entre amigos. En solitario, en cambio, la experiencia se vuelve repetitiva con rapidez.

En el apartado técnico, el juego luce colorido y fluido, con buenos efectos visuales y modelos detallados, aunque algunos personajes presentan inconsistencias en sus acabados. El rendimiento es estable y los tiempos de carga son breves, aunque los escenarios de la campaña resultan poco inspirados. La música acompaña bien el ritmo competitivo, aunque queda relegada a un segundo plano durante los partidos más caóticos.

VEREDICTO
Mario Tennis Fever es un título que brilla como juego social y competitivo, pero se queda corto como experiencia individual. Sus nuevas mecánicas aportan frescura y espectáculo, aunque necesitan mayor pulido, y el contenido para un jugador resulta limitado y poco ambicioso. Es un juego divertido en compañía, pero que sufre cuando se juega en soledad.
8.5