La historia de Eriksholm: The Stolen Dream nos sumerge en la pequeña ciudad ficticia que da nombre al juego, inspirada en la arquitectura nórdica de principios del siglo XX, con un toque sutil de estética steampunk. En este mundo dividido entre pobreza y riqueza, donde una enfermedad letal empeora aún más la situación, viven Hanna y Herman, dos hermanos que luchan día a día para sobrevivir entre el trabajo en las minas y las injusticias sociales.

Todo se complica cuando Herman desaparece misteriosamente durante un turno, y Hanna se ve perseguida por la policía local, que busca utilizarla para descubrir el secreto que su hermano parece ocultar. Así comienza una aventura isométrica de sigilo, donde el sigilo es vital para avanzar y sobrevivir. La narrativa, cuidadosamente elaborada y creíble, logra dar vida a un elenco pequeño pero muy bien desarrollado, que invita al jugador a explorar no solo la trama principal, sino también las múltiples capas que esconden los rincones de Eriksholm durante las aproximadamente ocho horas que dura la historia.

El juego aborda temas profundos como conspiraciones políticas, resistencia y sueños rotos, demostrando el gran trabajo de worldbuilding realizado por River End Games. Al finalizar la experiencia, queda el deseo de descubrir más sobre el pasado de Hanna, Herman y otros personajes, y un prequel centrado en ellos sería sin duda bienvenido. En cuanto a la jugabilidad, Eriksholm es una aventura stealth que requiere paciencia y estrategia. Cada escenario nos desafía a esquivar y superar enemigos sin ser detectados, aprovechando las habilidades únicas de Hanna para moverse sigilosamente, deslizarse por conductos secretos y, más adelante, usar dardos soporíferos para neutralizar a los guardias.

No estará sola: pronto se unirán a ella Alva y Samuel, cada uno con destrezas especiales que debemos combinar inteligentemente. Alva, por ejemplo, puede usar su honda para crear distracciones y escalar postes, mientras que Samuel puede nadar y derribar enemigos con su fuerza. Alternar entre estos personajes y usar sus habilidades en conjunto es la clave para superar los desafíos que van aumentando en complejidad y exigen un uso cuidadoso del entorno, la oscuridad y el comportamiento de los enemigos.
Técnicamente, Eriksholm sorprende, especialmente si consideramos que fue desarrollado por un equipo pequeño de 17 veteranos. Desde la cinemática inicial, la calidad artística y la animación destacan, con un nivel de detalle minucioso en cada callejón, mina o barrio elevado, haciendo que el mundo cobre vida y atrape visualmente. El apartado sonoro también es un punto fuerte: un doblaje al inglés impecable y emotivo da profundidad a los personajes, mientras que la banda sonora, aunque discreta, acompaña con eficacia la atmósfera sin ser invasiva.
