Desde que acabó la saga nórdica de God of War, los fans no han dejado de hacerse la misma pregunta: ¿y ahora qué? Durante un tiempo se habló de remakes de las entregas clásicas, ambientadas en la mitología griega, lo que terminó confirmándose; pero nunca ha desaparecido el deseo de ver la serie explorando otras mitologías tan importantes como la egipcia. Y algo de eso hay, aunque de un modo que pocos podían imaginar. Sony Santa Monica ha aprovechado el último State of Play para presentar por todo lo alto su nuevo God of War Laufey, que como se había rumoreado en el pasado, está protagonizado por Faye y no por Kratos.
Lo sorprendente es la ambientación por la que apuesta el nuevo exclusivo de PS5, pues no se limita a recrear una única mitología, sino que nos lleva a un mundo en el que conviven deidades de culturas de todo el mundo. En Ragnarok, comenta el director de este nuevo juego, «Odín estaba obsesionado con la profecía de su muerte, persiguiendo el conocimiento acerca de lo que hay después de la vida de los mortales. En Laufey», añade Ariel Lawrence, «exploramos la respuesta a esa pregunta: ¿qué ocurre cuando muere un dios?».
La primera gran sorpresa del juego llega con Everywhen, el extraño mundo en el que ‘cae’ Faye tras decir su último adiós a Kratos y Atreus. Como la propia Santa Monica describe, este es «el lugar donde nace y muere toda la magia», un escenario en el que dioses y criaturas de diferentes mitologías conviven, «no siempre en armonía». Y ese es el primer choque emocional al que se enfrenta Faye, aún aturdida por su vuelta a la vida.
En apenas unos instantes la gigante sufre el ataque de unas criaturas florales, usando un estilo de combate muy en la línea de la saga nórdica de God of War. Todo cambia cuando, tras conocer a los villanos de esta aventura, empuña una misteriosa espada que sirve para ver hasta qué punto cambia la lucha. Es simplemente espectacular.
