Shinobi: Art of Vengeance Review

Existen estudios de desarrollo que se han ganado a pulso la reputación de entregar siempre juegos de calidad, y Lizardcube es uno de ellos. Aunque Shinobi: Art of Vengeance es apenas su tercera producción, títulos anteriores como Wonder Boy: The Dragon’s Trap y Streets of Rage 4 demostraron que su amor por SEGA va mucho más allá de la nostalgia: se traduce en juegos pulidos y llenos de personalidad. El nuevo Shinobi continúa esa línea, ofreciendo desde el primer instante varias horas de acción intensa y perfectamente equilibrada. A simple vista, el juego deslumbra: los gráficos son un espectáculo tanto en capturas como en movimiento.

Pero no se trata solo de un festín visual: la jugabilidad está al mismo nivel. La aventura optó por un diseño clásico de niveles en lugar de sumarse ciegamente a la moda de las metroidvanias. Cada nivel tiene su propia estructura, con backtracking limitado y presente solo en etapas avanzadas para quienes quieran exprimir el juego al 100%. Además, se incluyen segmentos “automáticos” donde avanzamos hacia la derecha esquivando obstáculos y eliminando enemigos, lo que aporta variedad al ritmo del juego. Esta estructura permite disfrutar de Shinobi en sesiones cortas y concentradas: completar la historia principal toma unas 6-7 horas, y si buscamos desbloquear todo, la duración se duplica.

Pero incluso el mejor diseño de niveles no sirve si la jugabilidad flaquea. Afortunadamente, aquí todo funciona a la perfección. El movimiento de Joe Musashi es fluido desde el principio, y a medida que desbloqueamos nuevas habilidades y ataques, el personaje se convierte en un verdadero virtuoso del combate. Desde combates cuerpo a cuerpo con katana y kunai hasta complejas combinaciones visualmente espectaculares, el juego permite adaptarse a distintos estilos, ya sea encadenando ataques elaborados o ejecutando combos más sencillos ajustando la dificultad. Las habilidades Ninpo y los ataques Ninjutsu añaden capas estratégicas, y se obtienen tanto mediante monedas como explorando niveles y secretos, lo que recompensa la curiosidad y la experimentación.

Visual y sonoramente, Shinobi: Art of Vengeance es una obra maestra. Cada nivel tiene su identidad propia, desde los pantanos más sombríos hasta aldeas japonesas llenas de linternas y fuegos artificiales. La animación es impecable, y la paleta de colores explota con una riqueza que cautiva. SEGA demuestra con este título cómo revivir viejas franquicias sin perder la esencia: combina la nostalgia de los fans de antaño con la pulida ejecución que esperan los jugadores modernos. Incluso la historia, que en este tipo de juegos suele ser un simple pretexto, logra transmitir la motivación de Joe Musashi y su sed de venganza de manera convincente.

VEREDICTO
Shinobi: Art of Vengeance es un juego que deslumbra visualmente, se mueve con precisión, ofrece combates profundos y equilibrados, y cuenta con una banda sonora que acompaña a la perfección. Para muchos, será una de las sorpresas más agradables del año, y una muestra más de que SEGA y Lizardcube saben cómo rescatar una marca clásica sin perder su esencia.
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