Hell is Us Review

Studio Rogue Factor, conocido por títulos como Necromunda: Underhive Wars y Mordheim: City of the Damned, decidió ir contra la corriente del mercado actual de videojuegos. A primera vista, Hell is Us podría parecer un soulslike por sus secuencias de combate y estética, pero en realidad la acción es lo menos importante de esta propuesta. De hecho, eliminarla no restaría valor al juego; incluso podría potenciar la experiencia. El objetivo de los desarrolladores fue revivir la esencia de las aventuras clásicas, aquellas que obligaban al jugador a pensar, explorar y recolectar información para avanzar en la historia.

No hay minimapa, ni indicadores evidentes, ni NPC que expliquen paso a paso qué hacer. Y lo logrado es notable: Hell is Us sorprende por sus mecánicas mientras arrastra al jugador a un mundo inquietante, inspirado en la realidad. La historia sigue a Remi, quien a los cinco años fue separado de su familia y llevado a Hadea por su madre. Su misión: descubrir quiénes eran sus padres y qué les sucedió. Sin embargo, pronto se da cuenta de que sus progenitores estuvieron involucrados en una trama mayor y que Hadea misma es el escenario de un cataclismo que trajo criaturas sin rostro. Aunque la narrativa es sólida y en ocasiones sorprendente, lo que realmente destaca es la construcción del mundo: un lugar marcado por la guerra y sus consecuencias sobre los civiles, presentado con una sutileza que evita sermones moralizantes.

Explorar, leer notas dispersas y ayudar a los NPC permite sentir la desesperanza de este universo de manera profunda y conmovedora. Ignorar estas interacciones convierte al juego en una experiencia superficial y fácilmente olvidable. Rogue Factor cumple también en el diseño de sus acertijos. Inspirados en las aventuras clásicas, las pistas se encuentran en notas y conversaciones, y resolverlas requiere atención y reflexión, no solo seguir un marcador en pantalla. En su mayoría, los desafíos son resolubles por el jugador atento; solo en contadas ocasiones surgen dudas o confusión, lo que agrega un elemento de misterio y satisfacción al lograr descifrarlos.

Incluso las misiones más complejas, que se extienden a múltiples locaciones, generan un sentido de logro que incentiva continuar. El mundo de Hell is Us recuerda a la arquitectura narrativa de Returnal, con ruinas de antiguas civilizaciones que cumplen un papel tanto narrativo como jugable. Aunque el combate no es su punto fuerte, ajustar su dificultad o desactivar ciertos aspectos no disminuye significativamente la experiencia. La progresión se centra en la mejora de armas y equipo defensivo, evitando complicaciones de niveles o estadísticas que distraigan del objetivo principal: la exploración y la historia.

Desde el punto de vista técnico, Hell is Us impresiona. Funciona de manera fluida, sin glitches ni problemas de rendimiento, y evita la saturación de coleccionables sin sentido: todo lo que se encuentra tiene relevancia para la narrativa o la exploración. Lo único que puede resultar limitante es la rigidez de los escenarios: no se puede destruir casi nada ni acceder a áreas fuera de la intención del diseñador, lo que a veces obliga a tomar rutas más largas.

VEREDICTO
Hell is Us es una aventura que merece ser vivida sin prejuicios ni guías externas. Su mayor valor está en sumergirse en ella como en una aventura clásica de los años 90, explorando, resolviendo y sintiendo cada rincón de Hadea. Evitar demos, streams o spoilers permite que la experiencia mantenga su misterio y su fuerza narrativa. Para quienes busquen un juego que combine reflexión, exploración y una atmósfera profundamente humana, Hell is Us es una apuesta que vale la pena.
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