Metroid Prime 4: Beyond Review

Metroid Prime 4: Beyond llega cargado de una presión enorme, no solo por los ocho años de espera, sino por el legado casi intocable que arrastra la saga. Desde sus primeros compases queda claro que Retro Studios ha intentado respetar la identidad de la serie, apostando por una narrativa ambiental, una exploración pausada y esa sensación de aislamiento tan característica de Samus Aran. La premisa argumental, centrada en la amenaza de Sylux y el misterioso planeta Viewros, resulta atractiva y plantea un conflicto con suficiente peso como para sostener la aventura, especialmente durante sus primeras horas.

Viewros se presenta como un mundo alienígena cargado de simbolismo y potencial, con una historia que se va desvelando de forma fragmentada a través de la exploración y el escaneo del entorno. Sin embargo, conforme el juego avanza, esa sensación de descubrimiento se diluye debido a una estructura demasiado compartimentada. Las áreas están claramente delimitadas y su progresión depende de un orden rígido marcado por la obtención de habilidades, lo que reduce la libertad y la sorpresa que definieron a entregas anteriores. La exploración existe, pero rara vez invita a perderse o a experimentar con el entorno de manera orgánica.

En el apartado jugable, Samus conserva su arsenal clásico, al que se suma el sistema de habilidades psíquicas. Estas nuevas mecánicas aportan ideas interesantes tanto en combate como en resolución de puzles, permitiendo manipular objetos, crear plataformas o controlar ataques especiales en tiempo real. Cuando el juego se apoya en estas herramientas, logra momentos realmente brillantes, aunque su uso se siente limitado y poco explotado a lo largo de la campaña. A esto se suma una duración algo ajustada, que el diseño intenta estirar mediante tareas repetitivas y desplazamientos forzados que rompen el ritmo natural de la aventura.

El combate contra enemigos comunes resulta uno de los aspectos más cuestionables, con una variedad limitada y un balance que castiga en exceso al jugador, dando la sensación de que la dificultad busca ralentizar el progreso más que ofrecer un reto justo. En contraste, los enfrentamientos contra jefes son uno de los grandes puntos fuertes de Metroid Prime 4: Beyond. Estos combates destacan por su diseño, por la necesidad de adaptarse a distintas fases y por el uso inteligente de las habilidades de Samus, convirtiéndose en los momentos más memorables de toda la experiencia.

A nivel técnico, el juego luce sólido, con una dirección artística convincente y un rendimiento estable, especialmente en su versión para Switch 2. Aunque algunas limitaciones visuales evidencian su desarrollo intergeneracional, el trabajo sonoro y la ambientación siguen siendo elementos clave para reforzar la atmósfera. El nuevo sistema de control, que permite usar un Joy-Con como si fuera un mouse, se siente preciso y eficaz, aportando una sensación de control muy satisfactoria, sobre todo en los combates más exigentes.

VEREDICTO
Metroid Prime 4: Beyond es una entrega que cumple, pero no termina de brillar como podría. Tiene ideas interesantes, una base jugable sólida y momentos de auténtica grandeza, especialmente en sus combates contra jefes y en el uso puntual de sus nuevas habilidades. Sin embargo, su estructura excesivamente lineal, ciertas decisiones de diseño orientadas a alargar artificialmente la experiencia y un potencial que rara vez se explota al máximo impiden que alcance el estatus legendario que muchos esperaban. No es una decepción, pero sí una oportunidad parcialmente desaprovechada, dejando la sensación de que la saga estuvo muy cerca de recuperar su grandeza… sin llegar a dar ese último paso decisivo.
8.5