Ninja Gaiden 4 Review

Hay juegos que no quieres que terminen. Tras ver los créditos, uno siente la necesidad de volver a empezar, aprovechar lo aprendido y enfrentar desafíos con una nueva perspectiva. Ninja Gaiden 4 es uno de esos casos. Después de recorrer sus 19 capítulos, uno comprende la magnitud de la herencia que carga: la serie, desde sus raíces en los 80 hasta la versión moderna de 2004 creada por Tomonobu Itagaki, siempre ha destacado por su combates precisos, su estilo inconfundible y su desafío constante. Esta cuarta entrega retoma ese espíritu y lo eleva, con un sistema de combate intenso, personajes sólidos y un mundo que exige atención y habilidad.

El protagonista principal es Yakumo, un joven ninja cuyo estilo recuerda a personajes como Nero de Devil May Cry, pero con su propia personalidad. Ryu Hayabusa, el veterano maestro del clan Hayabusa, cumple un papel secundario pero crucial en la historia, que se desarrolla parcialmente de manera anacrónica, revelando conflictos entre los clanes Hayabusa y Raven, y los peligros que acechan a Tokio bajo la sombra del Dragón Oscuro. La narrativa expande la mitología conocida y ofrece giros y conflictos que enriquecen la experiencia, con cada personaje persiguiendo sus propios objetivos y mostrando matices morales que hacen el relato más interesante.

El combate es el corazón del juego. Desde el primer momento, el jugador siente el poder de Yakumo en sus manos: cada espada, cada técnica y cada movimiento se siente contundente. El sistema mezcla ataques ligeros y pesados, técnicas defensivas como bloqueos, parries y esquivas, y un control preciso de la dirección y el enfoque sobre los enemigos. Con el tiempo, el combate se transforma en un ballet violento y elegante, donde cortar extremidades, ejecutar ataques especiales y alternar entre armas y habilidades estratégicamente se convierte en una experiencia gratificante y satisfactoria. La Bloodraven Form y otras mecánicas de energía añaden capas estratégicas, especialmente contra jefes gigantescos o enemigos poderosos, sin romper el equilibrio del desafío.

Yakumo puede mejorar sus habilidades, desbloquear nuevas combinaciones y ataques, y equiparse con joyas que otorgan efectos pasivos como regeneración, fuerza o defensa. Ryu, por su parte, ofrece un estilo distinto basado en la Dragon Sword y técnicas Ninpo, lo que permite a los jugadores explorar diferentes enfoques de combate. La posibilidad de jugar nuevamente con ambos personajes, enfrentando los mismos enemigos desde perspectivas diferentes, amplifica la rejugabilidad y la comprensión del mundo. Las tablas en línea y los rankings también incentivan la competencia y la perfección en cada capítulo. La duración es equilibrada: unas 12 horas en dificultad normal, que pueden extenderse a unas 15 o más con misiones secundarias, desafíos de Purgatory y la rejugabilidad.

Audiovisualmente, Ninja Gaiden 4 apuesta por la fluidez: el juego puede correr hasta 120fps sin problemas, sacrificando en parte la complejidad gráfica de los modelos y escenarios, aunque sin perder claridad ni estilo. El diseño de niveles es variado, con enemigos y escenarios distintos, y el soundtrack metalero acompaña cada combate de manera excepcional. El doblaje, en inglés y japonés, cumple su papel, y aunque Yakumo suena un poco intenso, encaja con su carácter joven y decidido.

VEREDICTO
En definitiva, Ninja Gaiden 4 es un regreso que combina la brutalidad y la precisión de la serie con nuevas ideas y un sistema de combate profundo y satisfactorio. Respeta sus raíces, ofrece historia y personajes memorables, y logra enganchar al jugador desde el primer enfrentamiento hasta la última misión. Una entrega que veteranos y nuevos jugadores disfrutarán, y que invita a ser recorrida más de una vez para dominar su mundo y sus mecánicas.
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